Usualmente las personas piensan que la filosofía es aburrida, ni bien escuchan la palabra filósofo se imaginan un hombre viejo, serio, rodeado de muchos libros que te podria resolver cualquier problema; en gran manera no estan equivocados pero he aqui lo gracioso que eran sus anécdotas; aprendamos de ellas porque en cada una hay un mensaje escondido...

Como sabemos, para Bertrand Russell era muy importante la convicción de que un conjunto de ideas, sean lógicas o matématicas, podían llevarnos a consecuencias erróneas, no sólo intelectuales, sino también incluso prácticas y morales.
Un matemático, algo incómodo e incrédulo de tal principio, le pregunto ¿se puede, a partir de la premisa de que 2+2 son 5, afirmar que usted es el Papa?
Lejos de indignarse, Russell pensó un momento y le dijo: "Bueno, si 2+2 son 5, eso quiere decir que 4 es igual a 5. Si restamos 3 a cada lado tenemos: 1 es igual a 2. Y como el Papa y yo somos dos, el Papa y yo seríamos 1"
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Érase una vez un filósofo griego partidario del determinismo. Un día descubrió a uno de sus esclavos robándole y empezó a azotarle con un látigo. El esclavo trataba de excusarse: "¿No ves que si te robé fue porque no pude evitarlo, pues estaba en el destino que te robara?" Pero el filósofo le replicó: "No ves que si te estoy pegando es porque no puedo evitarlo, pues está en el destino que te pegue?" Y añadió: "Y ten entendido que cuantas veces esté en el destino que me robes, va estar también en el destino que yo te pegue..."
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Dicen que Leibniz aprendió latín solo a los 8 años y griego a los 14 para poder leer los libros de su padre que era profesor de filosofía moral. Fue el primer presidente de la Academia de Ciencias de Berlín. A su funeral sólo acudió su secretario.
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Santiago Ramón y Cajal no era un filósofo sino un científico (premio novel de medicina en 1906).
Cuentan de él que compró dos microscopios y se los enviaban por correo. Estaba muy ilusionado porque eran de la última tecnología del momento y había conseguido ahorrar para poder comprarse uno y tenerlo en el laboratorio de su casa y el otro, lo pagaba la Universidad para que pudiera seguir investigando y enseñar.
Cuando fue a recogerlos a la central de correos, uno de los paquetes cayó al suelo y se hizo pedacitos el microscopio.
El, con gran tranquilidad exclamó: "vaya, se ha roto el microscopio de la Universidad"
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- Antes de subastarlo, los vendedores inquieren a Diógenes acerca de su profesión; éste afirma: “No tengo ningún otro oficio que el de gobernar a los hombres. Pido que me vendan a alguien que necesite un amo”.
- Diógenes está comiendo un plato de lentejas. En ese momento llega Aristipo, un filosofo que trabaja para el rey, y le dice: “Mira, si tu trabajaras para el rey no tendrías que comer lentejas”. Diógenes le contesta: “Mira, si tu comieras lentejas no tendrías que trabajar para el rey”.
- Alejandro Magno: “Pídeme cualquier deseo” / Diógenes: “Muévete que me estás tapando el sol.”
- Le preguntan a Diógenes por qué la gente da limosna a los pobres y no a los filósofos, a lo que responde: “Porque piensan que pueden llegar a ser pobres, pero nunca a ser filósofos”.
- Viendo cómo los sacerdotes custodios del templo conducen a uno que había robado una vasija perteneciente al tesoro del templo, Diógenes comenta: «Los ladrones grandes llevan preso al pequeño”.
- Alguien muy supersticioso lo amenaza: “De un solo puñetazo te romperé la cara”; Diógenes replica: “Y yo, de un solo estornudo a tu izquierda te haré temblar”.
- El sacerdote le asegura que a los admitidos en los ritos les esperan innumerables bienes en el Hades; Diógenes le replica: “¿Por qué, entonces, no te suicidas?”.
- Frente al escándalo que provoca Diógenes al masturbarse públicamente en el ágora, comenta desdeñosamente: “Desearía poder saciar el hambre simplemente frotándome el vientre”.
- En la academia, Platón define al hombre como un bípedo implume y obtiene efusivos aplausos. Diógenes entonces, lleva al mismo lugar un gallo desplumado, y dice: “Aquí está el hombre de Platón”.
- Durante uno de sus paseos, Diógenes ve a unas mujeres ahorcadas que han sido colgadas de un olivo, y exclama: “¡Ojala todos los árboles dieran un fruto semejante!”
- Diógenes se suicida conteniendo el aliento, o fallece a causa de mordeduras de perro, o muere a causa de una intoxicación por comer carne de pulpo cruda.
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En una ocasión, Triboulet, el bufón del rey Francisco I de Francia, ofendió a un cortesano que, molesto, le amenazó de muerte. Triboulet pidió ayuda al rey y éste le aseguró que si alguien le ponía la mano encima, él lo ahorcaría una hora después, a lo que el bufón respondió: -"Sire, os agradecería que le hiciérais ahorcar una hora antes!"
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Es sabido que el filósofo griego se casó con una mujer irascible llamada Xantipa,
y él evitaba discutir con ella. En cierta ocasión, la esposa estaba tan descontrolada, que se desbordó en
improperios y luego le arrojó una palangana llena de agua.
Él tomó las cosas con calma y dijo a los que allíestaban: "No os sorprenda que tras los truenos venga la lluvia".
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Se dice que Sócrates iba a veces al mercado de Atenas, miraba todo con atención y se iba sin comprar nada.
Cuando le preguntaban la razón de su actuar decía: "Me encanta ver tantas cosas que no necesito para ser feliz".
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se sabe que un rico comerciante quiso que Sócrates educara a su hijo y, al conocer los honorarios, dijo: "Con esa cantidad podría comprar un burro", a lo que el filósofo replicó: "hacedlo y habrá
dos asnos en la casa".